Los recortes al sistema de salud español supone un retroceso de 30 años en el VIH y el sida

Los recortes en el sistema de salud en España pueden tener consecuencias impredecibles en el futuro, especialmente en el área del VIH y el sida. Supondrá echar por tierra un trabajo de más de 30 años en prevención, formación, información y tratamiento de las personas con VIH y sida. Conllevará, al igual que ha pasado en países como Grecia que también cercenaron servicios sociales y sanitarios esenciales, un aumento en el número de personas con VIH y que la epidemia tome un rumbo incontrolable y desconocido.

Ante algunas de las medidas recientemente anunciadas por el gobierno en relación con la atención al VIH y el sida no podemos evitar recordar esta frase que no es nuestra, sino de una semanario de tendencia conservadora, The Economist: “De todas las enfermedades que matan a los pobres, ninguna es tan letal como un mal gobierno”. A pesar que desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSI) se ha insistido en que las políticas de VIH no se van a modificar, sino se va a “reafirmar y potenciar”, lo cierto es que todo apunta hacia el camino contrario. Si recortamos en el acceso a los servicios de salud a las personas sin tarjeta sanitaria, muchos de los cuales pueden estar infectados por el VIH, ¿cómo vamos a controlar la infección? ¿cómo vamos a integrar al paciente con VIH en el sistema de salud?

No tratar, así como no diagnosticar, no sólo afecta las personas que son portadoras del VIH. Es una cuestión de Salud Pública. Una persona infectada con el VIH, y no diagnosticada por el motivo que sea –miedo, desconocimiento, falta de tarjeta sanitaria, etc.- puede transmitir la infección a más personas que si ya estuviera diagnosticada y tratada. A pesar de los esfuerzos que se han hecho desde que en 1981 se creara el Plan Nacional del Sida (PNS), todavía hoy se estima que cada año se infectan más de 3.000 personas, y casi un 50% de éstos es diagnosticado cuando su sistema inmunológico estaba en mal estado, menos de 350 linfocitos CD4, lo que complica su tratamiento. Este número podría duplicarse e incluso triplicarse en una situación como actual. Y no hay que olvidar que los costes médicos directos de los pacientes diagnosticados de forma tardía son casi el doble que los de los pacientes diagnosticados en las fases iniciales de la infección.

Pero no es sólo el infradiagnóstico de la infección por VIH el problema. ¿Qué puede pasar con aquellas personas que ya reciben tratamiento antirretroviral y que no tienen tarjeta sanitaria? Está demostrado que el tratamiento del VIH es una de las mejores medidas de prevención de la epidemia. Así lo reconoció la prestigiosa revista Science en 2011. “Tratar para prevenir” es también la recomendación de la Sociedad Internacional del Sida (IAS), porque se ha demostrado que a menor cantidad de virus en sangre –carga viral- menor capacidad de transmisión. Además, interrumpir el tratamiento, o no seguirlo correctamente, implica un aumento en las resistencias a los medicamentos.

Esta situación, no sólo perjudica a la persona infectada, ya de por sí muy grave, sino que puede cambiar el mapa de la epidemia en España, aumentando el número de virus resistentes circulantes en nuestro país, complicando aún más el tratamiento de las personas con VIH o sida y el control de la epidemia. Así, si se dificulta el acceso a los tratamientos a todos los que viven en España, independientemente de que tengan o no tarjeta sanitaria en vigor, se puede preveer un escenario muy diferente al actual en la epidemia del VIH y el sida.

Acceso a los tratamientos

Quedan además muchas cuestiones por resolver ¿qué supone para los pacientes con VIH el copago de los medicamentos? ¿qué va a pasa con el acceso a los tratamientos antirretrovirales? ¿supondrá algún coste para las personas con VIH? No hay que olvidar que una gran parte de las personas con VIH están desempleadas o tienen pensiones muy bajas. Si no pueden acceder a los tratamientos y deben pagar aquellos medicamentos para las comorbilidades asociadas a la infección –antiinflamatorios, protectores estomacales, psicofármacos, etc.-, es posible que reciban un tratamiento de peor calidad.

La Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (SEISIDA) ya denunció que los recortes anunciados para el Plan Nacional del Sida suponía un retroceso de consecuencias “impredecibles” en la infección por el VIH y el sida en España. Una reducción de más del 50% de su presupuesto “mutila” al PNS y puede “tirar a la basura” todos los logros conseguidos en España en la infección por VIH, mientras que la desaparición de los fondos destinados a las Comunidades Autónomas y la desaparición o reducción en las ayudas a las ONG en el presupuesto para el PNS puede producir una “cascada” de acontecimientos, en la que poco a poco “desaparezcan” los planes autonómicos del sida debido, no sólo a la falta de financiación estatal, sino a los propios recortes que se están produciendo en las comunidades autónomas.

En la prevención y tratamiento de la epidemia por el VIH y el sida no es posible tomarse un “descanso” en los tiempos de crisis para que, cuando haya más recursos, volver al punto de partida. Lo conseguido en 30 años puede desaparecer en un momento. Desde SEISIDA nos dirigimos por todo ello al Gobierno de España para que reconsidere estas medidas, no solo por razones de justicia y equidad, sino por simple inteligencia.

Fuente: Noticias Médicas

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