La lente implantable fáquica se implanta en el ojo para corregir todo tipo de defectos refractivos. A diferencia de las lentes de contacto que se sitúan sobre la superficie del ojo, la lente intraocular se coloca dentro del ojo, entre el iris (la parte coloreada del ojo) y el cristalino, esto hace que sea invisible desde fuera. Una vez implantada, la lente se mantiene indefinidamente en el ojo, puesto que su material es 100% biocompatible. Sin embargo, si su visión sufre un cambio importante con el tiempo o sufre alguna otra anomalía como las cataratas, la lente puede ser fácilmente reemplazada o extraída.
La lente implantable fáquica es la opción mas recomendable para aquellos pacientes que tienen graduaciones que no pueden ser corregidas con láser, bien porque su graduación supera los límites de lo que se puede corregir con láser con garantías o bien porque la córnea no permita realizar ninguna intervención sin poner en riesgo su estabilidad.
En altas graduaciones, miopías por encima de 8 dp o hipermetropías por encima de 5 dp, la lente implantable fáquica proporciona una visión de mayor calidad y estabilidad a lo largo del tiempo, que las técnicas de láser, sin poner en riesgo las estructuras de la córnea y preservando la calidad visual.